Los premios literarios españoles son una cena de empresa con ISBN
Cada año premiamos los mismos libros de los mismos autores publicados por las mismas editoriales. Llamarlo literatura es un eufemismo.
El Premio Planeta repartió el año pasado cuatro millones de euros entre dos autores que ya vendían perfectamente sin él. El Premio Nacional de Narrativa recayó en un libro que llevaba meses en todas las listas de recomendaciones. El Premio Herralde lo ganó alguien que ya había ganado el Herralde hace diez años con otro nombre. No son excepciones. Es el sistema funcionando exactamente como fue diseñado.
Los premios literarios en España no existen para descubrir literatura. Existen para que las editoriales generen noticias, para que los libreros tengan una mesa con cartel, y para que ciertos autores puedan añadir una línea más al currículum que ya tienen demasiado largo. El lector, en este esquema, es un detalle.
Nadie lo dice en voz alta porque el ecosistema literario español es pequeño y la gente necesita seguir invitándose a las mismas ferias...